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JULIO 2025

Masaje Tailandés vs. Masaje Tradicional: Dos culturas, dos caminos, un mismo propósito

Por Mónica Albarrán

Tiempo de lectura: 3 minutos

En la actualidad, cada vez más personas recurren al masaje no solo como una forma de relajación, sino como parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, dentro del mundo del masaje existen distintas técnicas que responden a filosofías culturales y objetivos terapéuticos diferentes. Entre ellas, destacan dos grandes caminos: el masaje tailandés y el masaje tradicional occidental.

Aunque ambos buscan aliviar tensiones, reducir el estrés y mejorar la salud física y emocional, sus enfoques, métodos y beneficios se diferencian profundamente. Entender esas diferencias no solo nos permite elegir la mejor opción según nuestras necesidades, sino también conectar con lo que nuestro cuerpo y mente están realmente pidiendo.

El masaje tailandés: una danza curativa del cuerpo y el alma

El masaje tailandés tradicional, conocido como Nuad Thai, tiene sus raíces en la medicina ancestral del sudeste asiático, con influencias del yoga indio, el budismo y la medicina tradicional china. Más que una simple técnica de masaje, se considera una forma de terapia energética integral, con más de 2.500 años de historia.

Durante la sesión, el receptor permanece vestido con ropa cómoda y se acuesta sobre una colchoneta en el suelo. El terapeuta guía el cuerpo a través de estiramientos pasivos, presiones profundas con palmas, codos, rodillas y pies, además de aplicar técnicas de movilización articular y respiración consciente. A diferencia de otros masajes, no se usan aceites.

Su propósito no es solo físico, sino también energético: se trabaja sobre las líneas Sen —canales por donde fluye la energía vital—, ayudando a liberar bloqueos, armonizar el cuerpo y restaurar el equilibrio interior.

El masaje tradicional occidental: un enfoque muscular y terapéutico

El masaje tradicional, también llamado masaje sueco o masaje terapéutico, es el más conocido en Occidente y se centra principalmente en el alivio físico muscular. Su desarrollo está influenciado por la anatomía y fisiología modernas, y suele ser aplicado por fisioterapeutas o masajistas especializados.

Se realiza generalmente en una camilla, con el receptor parcialmente desnudo, y se utilizan aceites o cremas para facilitar los movimientos. Las técnicas principales incluyen amasamientos, fricciones, deslizamientos, percusión y presiones localizadas, enfocadas en la musculatura superficial y profunda.

Este tipo de masaje busca mejorar la circulación, oxigenar los tejidos, aliviar contracturas y promover la recuperación muscular, siendo muy eficaz para deportistas o personas con tensiones específicas.

¿Cuál es mejor para ti?

No hay una única respuesta. Todo depende de tus necesidades, tu estado físico y emocional, y tu nivel de apertura a nuevas experiencias. Si estás buscando un trabajo profundo que también contemple lo emocional y energético, el masaje tailandés puede abrirte una puerta transformadora. Si en cambio necesitas aliviar tensiones musculares específicas, dolores físicos o recuperarte de un esfuerzo, el masaje tradicional será tu mejor aliado.

De hecho, muchos terapeutas y centros de bienestar ya combinan ambas técnicas para ofrecer tratamientos personalizados, logrando así lo mejor de dos mundos.

Tanto el masaje tailandés como el tradicional nos recuerdan algo esencial: cuidar nuestro cuerpo es también cuidar nuestra mente y nuestra calidad de vida. En un mundo donde el estrés, la prisa y la desconexión son cada vez más frecuentes, tomarnos un momento para nosotros mismos (para relajarnos, respirar, sentir y sanar) no es un lujo, sino una necesidad.

Porque al final del día, ya sea a través de un estiramiento guiado o una caricia profunda, lo importante es volver a habitar nuestro cuerpo con presencia, gratitud y amor propio.

-Mónica Albarrán

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