SEPTIEMBRE 2025
Masaje Tailandés y Turismo de Bienestar.
Por Mónica Albarrán
Tiempo de lectura: 8 minutos
En un mundo cada vez más marcado por la hiperconexión, el agotamiento y la búsqueda de sentido, el cuerpo y la mente claman por una pausa. En esta necesidad colectiva ha florecido un fenómeno que crece año tras año: el turismo de bienestar, una forma de viajar que no solo busca descanso, sino también transformación. Y en ese mapa de destinos curativos, Tailandia se ha consolidado como un líder natural. Entre sus templos, selvas y playas, florece una de sus tradiciones más antiguas y valiosas: el masaje tailandés.
El turismo ya no se limita a ver monumentos o probar comidas exóticas. Hoy, millones de personas viajan con un objetivo más profundo: sanar, equilibrarse, reconectar con su bienestar físico, mental y emocional. Este cambio de paradigma ha hecho crecer la industria del turismo de bienestar de forma exponencial. Y dentro de ella, Tailandia se posiciona como un referente global por su capacidad de integrar cultura, espiritualidad y tradición en experiencias genuinas.
Uno de los pilares de esa propuesta es el masaje tailandés, una técnica milenaria reconocida en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Esta práctica, que combina manipulación corporal, estiramientos y trabajo energético, es mucho más que un servicio terapéutico: es la expresión viva de una filosofía de salud integral que forma parte del alma de Tailandia.
Turismo de bienestar en Tailandia: cifras actualizadas
El interés por el masaje tailandés como experiencia turística se ha incrementado de forma notable, impulsado por el auge del turismo de bienestar. Sin embargo, el año 2025 ha traído un contexto mixto para el sector.
Entre el 1 de enero y el 20 de julio de 2025, Tailandia recibió 18,37 millones de visitantes extranjeros, una caída del 5,9 % respecto al mismo período de 2024. A pesar de ello, el país experimentó un repunte significativo en julio, con más de 611 000 turistas en una sola semana, destacando el incremento del 70 % de llegadas desde Japón, según datos del Ministerio de Turismo tailandés (Nation Thailand).
Para principios de agosto, el país ya había superado los 20 millones de visitantes, con ingresos cercanos a los 938 mil millones de baht. Sin embargo, debido a la contracción del turismo internacional, las autoridades redujeron su proyección anual de 37 millones a 33 millones de visitantes (Reuters).
A pesar de estos ajustes, Tailandia sigue siendo uno de los destinos más atractivos del mundo para el turismo de bienestar, gracias a su capacidad de ofrecer experiencias auténticas y transformadoras como el masaje tailandés.
Tailandia como epicentro del bienestar
Tailandia no solo ofrece playas, templos y gastronomía. Su ecosistema de salud holística la ha posicionado como líder regional en turismo de bienestar. Desde las calles de Chiang Mai hasta los resorts de lujo en Phuket, los visitantes pueden acceder a una inmensa variedad de experiencias: desde masajes tradicionales en templos hasta retiros espirituales que combinan yoga, meditación, ayuno, medicina herbal y terapia energética.
El país cuenta con un sistema regulado de formación para terapeutas, escuelas certificadas y políticas de promoción internacional. El reconocimiento del masaje tailandés por la UNESCO en 2019 no solo revalorizó esta práctica, sino que impulsó su difusión y su profesionalización, garantizando estándares de calidad y respeto cultural.
Impacto económico y social
Más allá del atractivo turístico, el masaje tailandés representa una fuente de ingresos y empoderamiento para miles de personas, especialmente mujeres en zonas rurales. A través de escuelas tradicionales, muchas han podido formarse como terapeutas y generar un sustento económico estable, contribuyendo a su autonomía y al desarrollo local.
No obstante, el éxito también trae desafíos. La sobreexplotación comercial, la pérdida de autenticidad o la proliferación de centros no regulados son riesgos reales. Frente a ello, muchas organizaciones locales e internacionales trabajan para preservar la integridad cultural del masaje tailandés y promover una práctica ética, respetuosa y profesional.
Una experiencia transformadora
Más allá de su técnica precisa, el masaje tailandés destaca por el acto consciente de tocar. Cada movimiento se realiza con plena presencia. La sesión comienza con un gesto de respeto, a menudo acompañado de una oración silenciosa, y continúa con un diálogo corporal no verbal, donde el terapeuta escucha con las manos y responde con intuición.
Los estiramientos recuerdan a posturas de yoga, las presiones rítmicas invitan al cuerpo a soltar resistencias y la respiración acompaña un viaje que puede durar entre 60 y 120 minutos. Quienes han experimentado un masaje tradicional en Tailandia coinciden en describirlo como algo más que alivio muscular: es una experiencia de conexión interior, de apertura energética y de descanso profundo.
El masaje tailandés es mucho más que una atracción turística. Es una práctica viva que conecta a generaciones, culturas y caminos de sanación. En el contexto del turismo de bienestar, representa un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre el cuidado del cuerpo y la exploración del espíritu.
Viajar a Tailandia y recibir un masaje en su entorno original es una experiencia que transforma. No se trata solo de relajarse, sino de reconectar con lo esencial, de recordar que el bienestar no es un lujo, sino una necesidad humana fundamental. En tiempos de prisa y fatiga, elegir un masaje puede ser el primer paso hacia un estilo de vida más consciente, y quizás, hacia un nuevo modo de habitar el mundo.
- Mónica Albarrán








